Dediqué más de 20 años de mi vida a las órdenes
esotéricas y fraternales. Por un lado fue una gran pérdida de tiempo. Sólo
descubrí una falsa espiritualidad y un ausente sentido de hermandad.
Por otro, esos 20 años me dieron dos grandes lecciones.
La primera, estuve expuesto en primera fila a las enseñanzas, dogmas y
ceremonias de estas órdenes esotéricas y fraternales. Ya no hay secreto que no
haya sido desvelado. Ya que no nunca los hubo. La segunda gran lección, fue ese
gran vistazo a la mentalidad de las personas que habitan en esas órdenes
esotéricas y fraternales. Sus secretos, miedos y motivaciones me fueron
revelados.
Lo más importante es de esta experiencia es que lo único
que ha logrado es alejarme de esas órdenes esotéricas y fraternales... a
compadecerme de esas personas que están en ellas… a despreciar a esos líderes y
pseudo intelectuales que se aprovechan de sus matrículas… y a tener una mente
crítica ante todos los dogmas psicóticos y mentiras que se desarrollan y se
perpetúan en esas órdenes.
Con el Vox Exigua: Rectificado espero poder hacer más
claro el mensaje que se perdió en los primeros volúmenes del Vox Exigua. El de
una persona que en algún momento creyó en las “enseñanzas” de las órdenes
esotéricas y fraternales, pero que a esta fecha es un detractor de las mismas.
Vox Exigua fue un gran diario de lo que fueron mis
experiencias y las de algunos amigos que me acompañaron en esta aventura. Es un
reflejo de lo que pensé en algún momento. Ahora está de lector de este tomo en
aprender y no cometer los errores que cometí.
A.O.
Pd. De ninguna forma o
manera reniego de lo que en algún momento creí y pensé. La gran diferencia
entre esa persona y la persona que escribe ahora, es una madurez emocional e
intelectual que carecía en aquel momento.