¿Hombres Libres y de
Buenas Costumbres?
Me
inicié, fui adelantado y exaltado en una logia masónica de Ponce. Las
principales enseñanzas de esa logia fueron el odio e intolerancia hacia mis
hermanos masones. Porque aparentemente tienes que odiar a los hermanos que son
los rivales de los ‘dueños de la logia’. Si no los odias entonces eres el
enemigo, porque si no estás conmigo estas en mi contra.
También
aprendí que las leyes y reglamentos se aplican selectivamente a los hermanos,
que a veces se es muy severo y otras extremadamente laxo. Todo está en nivel de
afinidad y asimilación con los ‘dueños de la logia’.
Eventualmente
me transferí de esa logia.
Uno
de los patanes que se creía ‘dueño de la logia’ decía que, aquí no se vota a
nadie, la persona se vota a sí mismo. Sin embargo el ambiente extremadamente
hostil que ese patán creó en mi contra sólo daba la alternativa de irse. Todo
porque ese ‘hermano’ estaba en desacuerdo con mi religión. En la masonería
experimente discrimen por mis creencias religiosas.
En mi
segunda experiencia con la masonería descubrí que los masones de Puerto Rico
son tan corruptos como el resto de la sociedad. Porque cuando comencé a
investigarlos encontré que en sus filas hay de todo… lo malo.
Busqué
en los archivos virtuales de los periódicos y encontré que masones eran
narcotraficantes, abusadores de sus esposas, escándalos políticos y homicidas…
encontré en YouTube masones con escándalos de adulterio…. En el sistema del
Departamento de Justicia encontré demandas por deudas, abuso conyugal, falta de
pago de alimentación de sus hijos…
Si
algo descubrí de los masones puertorriqueños es el silencio del cómplice. En el
silencio mezquino o cobarde hace de todos los masones de Puerto Rico cómplices
de las acciones de sus hermanos.
La
más alta lección que me llevé de los masones de Puerto Rico es: la palabra de un
corrupto vale más que de un hombre honrado, si el primero tiene un título
prestado que le da “poder”.