No tengo forma de concluir este libro con un mensaje
elevado o de esperanza. No le puedo decir que valió la pena todo el dinero y
tiempo que invertí en la persecución de un conocimiento que no está allí. De
una hermandad que nunca existió. Sólo puedo concluir con decepciones.
A.O.
2013
Decepciones
Ser
parte de las órdenes esotéricas y fraternales fue una gran experiencia. De la
cual puedo decir que todos deberían tenerla, aunque sea vicariamente. Porque
estas son un micro cosmos de nuestra sociedad. Todo lo bueno y lo malo se exponencializa y podemos ver en un
laboratorio social lo mejor y lo peor de nuestra sociedad.
En lo
que han sido mis experiencias, en los países latinoamericanos y EE.UU. las órdenes esotéricas y fraternales han
mantenido un alto nivel de selección a sus rangos. Inclusive ese hermetismo en
la selección les ha servido para preservar cual ha sido su razón de ser o en
otros casos a adaptarse a una nueva realidad social.
Sin
embargo esto no ha sido así en Puerto Rico.