¿Con Deseos de Paz
Profunda?
Me
uní a los Rosacruces AMORC como alternativa a los masones. Siempre me dijeron
que para ser masón se necesitaba ser rico. Mi experiencia fue que los
rosacruces son más costosos que los masones.
También
aprendí que sin dinero no hay acceso a los conocimientos del universo.
Inclusive si no se paga una cuota no se es miembro de la orden, no se tiene
acceso a las lecciones, y de alguna forma logran limitar la entrada de las
personas al Sanctum Celestial. Y el
acceso a la información se limita al grado que se ha comprado de la ‘amada
orden’. Aparentemente poder entrar a un lugar en el ‘plano espiritual’ está
ligado a un pago de cuotas en el mundo material.
Todo
a pesar que los rosacruces dicen que sus enseñanzas son extremamente necesarias
para el progreso de la humanidad.
También
aprendí de la falsa espiritualidad e hipócrita espiritualidad.
Ya
que la espiritualidad que allí me mostraron, era una de la que se demuestra a
otros. Ser el más espiritual era quien llegaba y se metía la templo a meditar o
el más que hablaba de temas espirituales. Pero no de las monografías. Eso
estaba prohibido.
La
hipócrita moralidad salía del hecho en que las fuerzas espirituales podían ser
utilizadas para justificar cualquier acción. Una mujer adúltera se justificaba
porque el cósmico le envió el amor de su vida en la forma de un hombre casado;
y los hermanos de alguna forma justificaban el odio a otro hermano o su
avaricia y codicia por la administración de los fondos de la logia.
Los
líderes de la orden Rosacruz AMORC en Puerto Rico utilizaban lo espiritual para
justificar sus excentricidades. Como el no saludar a otro hermano porque su
estado de pureza espiritual era tal que no podía saludar a alguien más bajo que
él. Por no mencionar que cuando metían las patas en los aspectos
administrativos invocaban su alta jerarquía espiritual para justificarse.
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